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CONOCIENDO A DON BOSCO – 02

TEMA 2:  UN TITULO SINGULAR: AUXILIADORA DE LOS CRISTIANOS

Objetivo: Comprender la devoción filial de Don Bosco hacia la Virgen María bajo el título de “Auxiliadora de los cristianos”.

I) UNA VIDA, UNA RESPUESTA

Silencio nocturno: un sueño revelador

A la edad de nueve años tuve un sueño que quedó profundamente grabado en mi mente para toda la vida. En el sueño, me pareció encontrarme cerca de casa, en un terreno muy espacioso, donde estaba reunida una muchedumbre de chiquillos que se divertían. Algunos reían, otros jugaban, no pocos blasfemaban. Al oír las blasfemias, me lancé inmediatamente en medio de ellos, usando los puños y las palabras para hacerlos callar. En aquel momento apareció un hombre venerable, de aspecto varonil, y noblemente vestido. Un blanco manto le cubría todo el cuerpo, pero su rostro era tan luminoso que no podía fijar la mirada en él. Me llamó por mi nombre y me mandó ponerme a la cabeza de los muchachos, añadiendo estas palabras:

-No con golpes, sino con la mansedumbre y con la caridad deberás ganarte a estos tus amigos. Ponte ahora mismo, pues, a instruirlos sobre la fealdad del pecado y la belleza de la virtud.

Aturdido y espantado, repliqué que yo era un niño pobre e ignorante, incapaz de hablar de religión a aquellos muchachos. Ellos, cesando en ese momento sus riñas, alborotos y blasfemias, se recogieron en torno al que hablaba.  Sin saber casi lo que me decía, añadí:

– ¿Quién es Usted que me manda una cosa imposible?

-Precisamente porque tales cosas te parecen imposibles, debes hacerlas posibles con la obediencia y la adquisición de la ciencia.

– ¿En dónde y con qué medios podré adquirir la ciencia?

-Yo te daré la Maestra bajo cuya disciplina podrás llegar a ser sabio, y sin la cual toda sabiduría se convierte en necedad.

– Pero, ¿quién es Usted que me habla de esta manera?

– Yo soy el Hijo de aquella a quien tu madre te enseñó a saludar tres veces al día. – Mi madre me dice que, sin su permiso, no me junte con los que no conozco. Por tanto, dígame su nombre.

– El nombre pregúntaselo a mi Madre.

En ese momento, junto a Él, pude ver a una mujer de aspecto majestuoso, vestida con un manto que resplandecía por todas partes, como si cada punto del mismo fuera una estrella muy refulgente. Contemplándome cada vez más desconcertado en mis preguntas y respuestas, hizo señas para que me acercara a Ella y, tomándome bondadosamente de la mano, me dijo:

– Mira.

Al mirar, me di cuenta de que aquellos chicos habían escapado y, en su lugar, observé una multitud de cabritos, perros, gatos, osos y otros muchos animales.

– He aquí tu campo, he aquí donde tienes que trabajar. Hazte humilde, fuerte, robusto; y cuanto veas que ocurre ahora con estos animales, lo deberás hacer tú con mis hijos.

Volví entonces la mirada y, en vez de animales feroces, aparecieron otros tantos mansos corderos que, saltando y balando, corrían todos alrededor como si festejaran al hombre aquel y a la señora. En tal instante, siempre en sueños, me eché a llorar y rogué al hombre me hablase de forma que pudiera comprender, pues no sabía qué quería explicarme. Entonces Ella me puso la mano sobre la cabeza, diciéndome:

-A su tiempo lo comprenderás todo.  Dicho lo cual, un ruido me despertó; y todo desapareció.

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Posted by on Ago 14 2012. Filed under EDUCADORES SALESIANOS. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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