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CICATRICES DE AMOR

En un día caluroso de verano en el sur de la Florida un niño decidió ir a nadar en la laguna que queda detrás  de su casa. Salió corriendo por la puerta trasera, se tiró en el agua y nadaba feliz. No se daba cuenta de que un cocodrilo se le acercaba.

Su mamá desde la casa miraba por la ventana, vio con horror lo que sucedía. Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo más fuerte que podía. Oyéndole el niño se alarmó y viró nadando hacia su mamá. Pero fue demasiado tarde. Desde el muelle la mamá agarró al niño por sus brazos justo cuando el caimán le agarraba sus piernitas. La mujer jalaba determinada, con toda la fuerza  de su corazón. El cocodrilo más fuerte pero la mamá era mucho más apasionada y su amor no lo abandonaba.

Un señor que escuchó los gritos se apresuró hacia el lugar con una pistola y mató al cocodrilo.

El niño sobrevivió y, aunque sus piernas sufrieron bastante, aún pudo llegar a caminar. Cuando el salió del trauma un periodista le preguntó si quería enseñar las cicatrices de sus pies. El niño levantó la colcha y se las mostró. Pero entonces, con gran orgullo se remangó las mangas y señalando hacia las cicatrices en sus brazos le dijo: “Pero las que usted debe ver son éstas” Eran las marcas de las uñas de sus mamá que habían presionado con fuerza.

“Las tengo porque no me soltó y me salvó la vida”.

Prof.  Ana Violeta Jaúregui Palomino

Short URL: http://www.salesianosayacucho.edu.pe/?p=709

Posted by on Abr 18 2012. Filed under EDUCADORES SALESIANOS. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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